
La ciudad de México es uno de los destinos más Petfriendly que he conocido. Viajar con tu mascota es lo mejor que puedes hacer.
Si viajas desde la Ciudad de México al extranjero, mi grata experiencia es que viajes en Aeroméxico con tu mascota. Además de que el trato es excelente, con toda la documentación y trámites que te piden en regla, te quedarás satisfecho una vez concluyas tu viaje y analices el resultado. Esta compañía permite volar con tu mascota en cabina en el caso de ser un perro de unos 30-35kg., (más grande, o más pequeño), en la circunstancia de que acredites un expediente médico expedido por un médico psiquiatra en el que argumenta que por ciertos motivos debes de viajar en compañía de tu mascota, se denomina mascota de apoyo emocional . Solo en este caso podrá acompañarte tu amigo fiel.
Si por el contrario no tienes ningún certificado médico, tu mascota tendrá que volar en bodega en su transportadora, con las indicaciones que te da la aerolínea. En nuestra experiencia, la primera vez fue un viaje muy angustiante para mi, viajaba de México a Europa y me preocupaba que las 10-12h de vuelo se le hicieran interminables a mi compañero de aventura, mi mente no me dejaba descansar porque me sentía con la responsabilidad de que el can llegara bien a nuestro próximo destino.

Les comparto como fue mi rutina:
Llegué al aeropuerto entre 3 y 4h antes de que saliera mi vuelo, con el tiempo de sobra para ir relajados, pero con el tiempo justo para que el perro no estuviera esperando mucho tiempo solo en lo que sale el avión, (en tu caso sigue las indicaciones de la aerolínea como yo hice). Mi vuelo salía alrededor de las 12pm de México, así que ese día salimos a pasear temprano, como a las 6am de México. Agarre mi bici y fuimos a darnos el paseo de costumbre pero algo mas largo y a diferente ritmo, para que se cansara y no fuera estresado ya que iba a ser su primer viaje en avión. Le di su comida y lo dejé descansando mientras yo preparaba todo para irnos.
Una vez en el aeropuerto le saqué de su jaula después de haber pasado todos los controles y revisiones en la zona de afuera de embarque, donde me permitieron estar con el jugando un rato hasta que ya tuviera que entregarlo. Estuvimos casi 1h, así que jugó a la pelota e hizo del baño de nuevo, cosa que tranquilizó mi angustia por el viaje, una vez entregado, las personas que manipulaban su transportadora lo trataron con el cuidado y la atención que se merece y yo me fui más tranquilo para la zona de mi embarque.

12h después Al llegar a la ciudad de destino estaba como loco por ver a mi compañero y saber cómo se encontraba, iba con la idea de cuando vas a recoger tu maleta, que no se en vuestros casos pero en el mío casi siempre sale la última, de que tardarían en entregarme a mi compañero. Pero para mi sorpresa los de aduanas estaban trayendo su transportadora al poco de llegar yo a la zona de recogida de equipaje. No lo podía creer, ahí estaba, feliz de verme, moviendo todo su cuerpo con ese ímpetu que lo caracteriza, lo revisé y se encontraba en perfecto estado. Salimos del aeropuerto para que pudiera realizar sus cosas y en cuanto le abrí la transportadora en la calle empezó a correr y a demostrar lo bien que estaba y lo bien que lo había pasado en su primer vuelo en avión cruzando el Atlántico.

Cabe resaltar, que no di ningún tipo de medicamento veterinario a mi mascota para el estrés, solo la rutina que os acabo de compartir, mi médico veterinario me recomendó unos por si lo veía muy nervioso, pero no fue necesario. Su primera recomendación fue que el perro viajara a ser posible en plenas facultades, con esto quiero decir sin ningún tipo de tranquilizante ni nada por el estilo. No obstante antes de emprender un viaje así, pregunta a tu veterinario de confianza que el sabe en que estado físico estará tu mascota para emprender un camino como este.
